NOTA DE PRENSA: ¿PUEDE EL TESTADOR DEJAR A UNO DE SUS HIJOS SIN LA LEGÍTIMA EXPRESA?

El testador no puede privar a los herederos forzosos de su “legítima estricta” sino en los casos expresamente determinados por la ley (desheredación) y tampoco podrá imponer sobre ella gravamen, ni condición ni sustitución de ninguna especie.

Hoy recibimos con gran satisfacción una sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Jaén (antiguo Primera Instancia 4 de Jaén) que estima la demanda interpuesta en defensa de los intereses de nuestra clienta por un “incómodo” asunto de testamentaría.

El padre de nuestra cliente hizo constar en su testamento que: “en vida había entregado, gratuitamente, ingentes cantidades de dinero para cubrirla, ya que su hija (nuestra cliente) abandonó a sus dos hijas, nietas del testador, cuando contaban con uno y dos años respectivamente y el testador junto a su esposa tuvieron que alimentarlas y cuidarlas desde entonces hasta hoy, aproximadamente unos treinta años; con lo que el testador y su esposa han cumplido unas obligaciones que correspondían a su hija y que por su abandono tuvieron que hacer por ella. Por lo que nada debe obtener en la herencia del testador.

Al fallecer el padre de D.ª María, la viuda del testador y el resto de herederos quisieron hacer valer el testamento de aquel y dejar a D.ª María sin su legítima expresa, por lo que esta señora encargó la defensa de sus intereses a ESPÍN & ZARZO ABOGADOS (GRUPO GRANALEX ABOGADOS) y el Letrado Sr. Zarzo Lobón presentó demanda impugnando las disposiciones del testamento que pretendían privar a nuestra clienta de su legítima estricta y reclamamos su derecho a percibirla.

Los demandados se opusieron a la demanda, aludiendo la validez de dichas disposiciones testamentarias, y, tras un largo procedimiento, la sentencia ha declarado la nulidad las disposiciones del testamento que pretendían dejar sin la legítima estricta a nuestra clienta, que tiene por no puestas, al considerar que no ha quedado probado lo que el testador señaló en su testamento, esto es, que nuestra cliente recibiese ingentes cantidades de dinero para cubrirla y/o que abandonase a sus hijas y/o que los abuelos sostuvieran y mantuvieran a las hijas de nuestra cliente y/o en qué consistió tal sostenimiento y tales gastos, y, a su vez, acoge los fundamentos por nosotros alegados en defensa de nuestra clienta: que los artículos 1039 y 1041 del CC establecen que los padres no estarán obligados a colacionar en la herencia de sus ascendientes lo donado por éstos a sus hijos, y que no están sujetos a colación los gastos de alimentos, educación, curación de enfermedades, aunque sean extraordinarias, aprendizaje, equipo ordinario, ni los regalos de costumbre. Si los abuelos (el causante y su esposa) asumieron los gastos de alimentos y sustento de sus dos nietas (hijas de nuestra clienta), al entender que su hija (nuestra clienta) y el padre de las menores no lo hicieron en su día, no hay más que acudir a los arts. 142 y ss. del Código Civil, que establece la obligación de alimentos entre parientes, en concreto entre ascendientes y descendientes. Por tanto, era obligación del testador y su esposa, el cuidado y los alimentos de sus nietas, sin que puedan, al asumir tales gastos, gravar o limitar los legítimos derechos de su hija (nuestra clienta), y madre de las niñas, en sus derechos testamentarios, limitando la legítima estricta que le corresponde, por el cumplimiento de una obligación legal que a ellos incumbía. Tampoco puede considerarse una donación de los abuelos en favor de sus nietas, en vida, y que al momento de la sucesión supongan una exclusión o incluso reducción de lo que legalmente corresponde a su hija (nuestra clienta), heredera forzosa, por lo que ésta no asumió en el sustento de las niñas, y sí lo hicieron el testador y su esposa. Pero es que, aun considerándose así, alcanzando esa “donación” a los gastos de alimentos, sustento, vestido, no son “colacionables”, en los términos antes dichos. En todo caso, el causante (padre de nuestra clienta) pudo, o debió en todo caso, acudir a la institución de la desheredación, en los términos de los arts. 848 a 857 CC, y no hacer una desheredación encubierta, que es lo que se deduce del análisis de la cláusula primera del testamento, pero sin sujetarse a los casos en los que ésta concurre, pues declarando el derecho a la legítima de su hija, luego se le priva de la misma, en los términos citados.

Finalmente, informaros que la legítima «amplia» de los hijos y descendientes son las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre y que el testador puede disponer de uno de esos tercios para aplicarla como mejora a sus hijos o descendientes, como ha sucedido en este caso concreto que os exponemos. Ese tercio al que no tiene derecho nuestra cliente se llama tercio de “mejora”. El otro, del que no puede disponer el testador, es la «legítima estricta».

GRANALEX / SUCESIONES Y HERENCIAS