CLÁUSULA SUELO EN PRÉSTAMOS HIPOTECARIOS CONCERTADOS CON PROFESIONALES Y EMPRESARIOS. SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO DE 11 DE MARZO DE 2020

LOS PROFESIONALES Y EMPRESARIOS TAMBIÉN PODRÁN RECLAMAR POR LA INCORPORACIÓN DE LA CLÁUSULA SUELO A SU CONTRATO DE PRÉSTAMO HIPOTECARIO.

La sentencia nº 168/2020 dictada por la Sala 1ª del Tribunal Supremo el pasado día 11 de marzo de 2020 declara que la nulidad de la cláusula suelo del contrato de préstamo hipotecario suscrito por un empresario individual no supera el control de incorporación porque el banco incumplió los deberes de información que le imponía la Orden EHA 2899/2011, de 28 de octubre, de forma que los prestatarios no tuvieron oportunidad real de conocer la existencia de la cláusula suelo al no haber sido correctamente incorporada al contrato, por lo que confirma la condena de Abanca Corporación Bancaria S.A. a restituir a los prestatarios el exceso de las cantidades indebidamente percibido por aplicación de la cláusula declarada no incorporada, así como los intereses legales.

La importancia de esta sentencia radica en que el préstamo hipotecario fue suscrito por un empresario individual y su esposa que no ostentan la condición de consumidores al destinar el capital del préstamo a la adquisición de una licencia municipal de auto-taxi de Madrid y por la vinculación funcional que supone la responsabilidad patrimonial de la cónyuge del citado empresario.

Siendo ese el punto de partida, la sentencia recuerda en primer lugar que en los contratos celebrados bajo condiciones generales de la contratación en los que los adherentes no son consumidores no resultan procedentes los controles de transparencia y abusividad, sino únicamente el control de incorporación, que es pertinente respecto de cualquier adherente, sea consumidor o profesional, y, en el caso analizado, considera que la cláusula suelo no supera el control de incorporación porque los prestatarios no tuvieron oportunidad real de conocer su inclusión en el contrato y, por tanto, su mera existencia.

En segundo lugar, la citada sentencia aclara que la jurisprudencia de la Sala 1ª del Tribunal Supremo no limita el control de incorporación de las condiciones generales de la contratación a la constatación de la mera transparencia documental o gramatical y recuerda que para que una condición general de la contratación supere el control de incorporación debe tratarse de una cláusula con una redacción clara, concreta y sencilla, que permita una comprensión gramatical normal (que se entienda al ser leída) y, además, que el adherente haya tenido oportunidad real de conocer al tiempo de la celebración del contrato, puesto que el control de inclusión es, fundamentalmente, un control de cognoscibilidad. Lo que no es solo una construcción jurisprudencial, sino una exigencia expresa de los arts. 5 y 7 LCGC.

Como argumentos de refuerzo, la sentencia de la Audiencia Provincial recurrida también apuntó la infracción de las reglas de la buena fe contractual y el abuso de posición dominante, pero la sentencia del TS incide en que lo decisivo es que la cláusula suelo no fue correctamente incorporada al contrato.

En definitiva, ésta sentencia del Alto Tribunal permite declarar la nulidad de la cláusula suelo en contratos concertados por empresarios o profesionales cuando la inclusión de la misma no venga precedida de la preceptiva Oferta Vinculante o FIPER y/o el notario no haya advertido expresamente la incorporación de dicha cláusula al contrato.

GRANALEX / ABOGADOS