¿QUÉ GASTOS CUBRE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS Y CUÁLES OTROS SE CONSIDERAN EXTRAORDINARIOS?

La relación paterno filial impone a los padres el primario deber de atender a las necesidades de sus hijos.

Así, el artículo 39 de la Constitución Española dispone que: “Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente proceda“.

Por tanto, los progenitores que están separados o divorciados atenderán a las necesidades de sus hijos a través de la pensión de alimentos y de los gastos extraordinarios.

La pensión de alimentos equivale a los gastos ordinarios, es decir, comprende aquellos gastos necesarios para el sustento, habitación, asistencia médica, educación e instrucción de los hijos, que son conocidos, previsibles y generalmente periódicos y que se pueden calcular con antelación.

La obligación de satisfacer alimentos será distinta si se trata de hijos menores o de edad.

En el caso de los hijos menores de edad, la necesidad se presume, considerándose salvo prueba en contrario que el menor carece de recursos propios para cubrir sus necesidades y el Juez deberá adoptarla de oficio aunque el progenitor no la haya solicitado.

Cuando los hijos sean mayores de edad, no se presumirá dicha necesidad y solo habrán de abonarse alimentos el hijo carezca de ingresos propios suficientes para tener independencia económica, mientras conviva en el domicilio familiar y mientras dure su formación siempre que su prolongación no pueda serle imputable por desidia o falta de aprovechamiento.

Los gastos extraordinarios son aquellos otros gastos de los hijos que son imprevisibles, no periódicos y ocasionales. Aquellos gastos que salen de lo natural o de lo común, en cuanto dimanantes de sucesos de difícil o imposible previsión apriorística, de tal modo que los mismos pueden surgir o no, habiendo de ser vinculados a necesidades que han de cubrirse económicamente de modo ineludible (cuando son necesarios), en orden al cuidado, desarrollo y formación del alimentista.

Cuando los gastos extraordinarios sean necesarios, deberán cubrirse económicamente de modo ineludible por ambos progenitores, aunque no estén contemplados en el convenio regulador o en la sentencia. En general se requiere previo consentimiento del otro progenitor, salvo que razones de urgencia justifiquen la decisión unilateral de realizar el gasto.

Cuando los gastos extraordinarios no sean necesarios pero si sean convenientes, es decir, gastos cuya utilidad nadie discute, su realización dependerá, en buena medida, de las reales posibilidades económicas de los progenitores. En estos casos habrá que recabar y obtener del otro progenitor el consentimiento para realizar el gasto, solicitando finalmente la decisión judicial si no es posible de otra manera.

Los demás gastos extraordinarios son prescindibles y no son exigibles, sin perjuicio de que los progenitores libremente decidan su desembolso. Se trata de aquellos gastos que muy probablemente se realizarían de seguir junto el matrimonio o la relación sentimental entre los progenitores.

¿Puede realizarse una relación de gastos extraordinarios?

No es posible realizar un listado predeterminado de gastos extraordinarios por su gran casuística, pues debe atenderse y analizarse cada caso concreto: si el gasto en concreto nace de necesidades de los hijos, si es de naturaleza excepcional, eventual, difícilmente previsible y de un montante económico considerable que, por ello, no puede incluirse en la pensión de alimentos a la vez que no pueden ser costeadas por uno solo de los progenitores sin desequilibrar en su perjuicio la equivalencia de sus respectivas contribuciones (personal y económica), etc.

Sin embargo, tomando en cuenta los criterios mayoritarios a nivel de jurisprudencia, pero que no son en absoluto uniformes, podemos concluir que, en general, se consideran gastos extraordinarios los siguientes:

-Los derivados de largas enfermedades o intervenciones quirúrgicas no cubiertas por la Seguridad Social o seguro médico privado.

-Los relativos a tratamientos dentales u ópticos, pruebas de alergología u otros de naturaleza análoga.

-Los correspondientes a ortodoncia, gafas, prótesis y material ortopédico en general.

-Los derivados de apoyo logístico o logopeda.

-Los de asistencia a terapia familiar con psicólogo, psiquiatra o pedagogo.

En otro estadio, también se consideran gastos extraordinarios pero son aun más matizables y habrá de estarse a cada caso concreto:

La compra de un ordenador. Aunque hay casos en los que, a pesar de considerarse un gastos necesario, puede no considerarse extraordinario debido a la reducida economía del progenitor que le impide afrontar el gasto o por entender que no era necesario por haber otro ordenador y no ser necesario su cambio, o incluso cuando no pueda acreditarse que sea utilizado en exclusiva por el hijo.

Cursos en el extranjero. Por ejemplo, los cursos en el extranjero vía beca Erasmus, han dado lugar a distintas interpretaciones. Una de ellas considera que se trata de cursos que entran dentro de la formación académica universitaria que reciben los hijos y que no se trata de un curso para mejorar idiomas, aunque se aproveche dicho curso para mejorar el idioma. Por ello, se ha considerado que suelen conllevar unos gastos necesarios, como suelen ser traslados al inicio y final de curso, material didáctico, alojamiento y manutención; y otros que no son necesarios, como son viajes a casa en medio del curso, viajes en la zona donde se hace el Erasmus, ocio, etc. Además, esos cursos suelen conllevar una beca, por lo que el progenitor solo debería abonar el 50% de ese gasto extraordinario en cuanto exceda de la pensión de alimentos ordinaria que ya está abonando y del importe de la beca.

En general, no se consideran gastos extraordinarios:

-La guardería, al suponerse un concepto previsible que forma parte de la formación de los hijos y en el caso de que suponga un gasto excesivo en relación a la pensión de alimentos fijada, se debe acudir a la modificación de medidas.

-El comedor escolar.

Libros y material escolar de cada curso, matrículas, cuota del AMPA, uniformes y prendas deportivas, pues se tratan de gastos previsibles -incluso en una cuantía aproximada- y necesarios para la educación de los hijos, incluidos, por tanto, en el concepto legal de alimentos y de carácter periódico, generalmente al comienzo del curso, aunque su periodicidad no sea mensual sino anual.

-Educación e instrucción de los hijos, tales como academias, clases particulares de inglés, música o actividades extraescolares; excursiones, campamentos y colonias, cursos de natación, club deportivo, que salvo expresa excepción entran dentro del concepto de alimentos. Aunque, insistimos, deberá estarse al caso concreto, analizarse las circunstancias y el tiempo en que se determinen los gastos.

Matricula y demás gastos universitarios, aun cuando se trate de una universidad privada –según el caso-. No obstante, la matrícula de la universidad puede tener distinta consideración si la sentencia o convenio regulador estableció los gastos muchos años antes de que el hijo entrase en la universidad o si es de escasos meses antes, por lo que deberá estarse al caso concreto, analizarse las circunstancias y el tiempo en que se determinen los gastos.

La universidad privada presenta más discrepancia, pudiendo ser considerada como gasto extraordinario conveniente o no necesario.

-Gastos derivados de la práctica de un deporte en centros de alto rendimiento, al considerarse previsibles.

Transporte público o escolar.

Primera comunión. Se suelen considerar como extraordinarios los gastos de ropa, no así los del banquete, que suele organizar cada progenitor por separado.

-Clases de autoescuela. No obstante, en muchos casos han sido considerados gastos extraordinarios necesarios al entender que, actualmente, tal y como está el mercado laboral, es habitual y necesario que para cualquier actividad se disponga de vehículo y del permiso de conducir, evidentemente dentro de ciertos límites en cuanto a la cuantía que se deba abonar por el mismo, en función de la destreza y dedicación del hijo en su obtención.

¿En qué proporción deben pagar los progenitores los gastos extraordinarios?

En la práctica, la proporción habitual de pago de estos gastos es al 50% entre los progenitores. De hecho, en caso de que no se haya establecido ninguna proporción al respecto en la sentencia, se entiende que los gastos extraordinarios deberán abonarse por mitad por ambos progenitores.

Ahora bien, los gastos extraordinarios se pueden establecer en función de los ingresos de cada uno de los progenitores, fijando una proporcionalidad distinta en aquellos casos en que existen dispares posibilidades económicas de los progenitores, llegando incluso a hacerlos recaer en su integridad sobre el único de los progenitores que dispone de ingresos con los que poder satisfacerlos.

GRANALEX / DERECHO DE FAMILIA